Ideas revueltas como huevo para omelette, palabras para una conversación que nunca tuvo lugar, arañazos en piel que no existe.
Hemos vuelto a las andadas, saltamos por las esquinas como si quisiésemos llegar a algún lado. Hemos vuelto a respirar intranquilas y a observar el mundo por sobre nuestros hombros.
"Esto no está bien" repetimos cada vez que surge, pero no podemos evitarlo... ¿verdad? Ahora sentimos esa necesidad de tirar aquí cuanto pensamiento se nos cruza.
Observar a la criatura inquieta en su esquina, siempre en una puta esquina. Y siempre observarla (si no, no cuenta). Observar a la criatura inquieta y no dejar de reír: esto no está bien.
Creo que sí, necesita respirar por su cuenta; deberíamos desconectarle los tubos que la inflan, darle la elección. ¿Tanto miedo tenés que no quiera respirar? ¿Que no le interese la sonrisa que le has conseguido?
No, nuez miedo lo nuestro. Pero tampoco queremos arriesgarnos a que no quiera. Que por sobre todo nos haga pasar por idiotas y no podamos hacer nada.
No, tampoco es eso. No sé qué es, pero no quiero.
Observarla en su esquina y no animarme a hablarle (dejar que sea otra la que le hable).
Ya nos habían puesto los puntos antes sobre permitirle su limbo. Ya estábamos advertidas y conscientes de las consecuencias. YA SABÍAMOS. Pero no, claro que no. Es siempre necesario dejarla hacer lo que quiera. Aún si no quiere moverse, aún si no quiere abrir los ojos o respirar. ¿Aún si no quiere vivir?
No, por supuesto que el instinto de supervivencia dominaría por sobre todo (al final del caso, somos animales, ¿no?).
Su limbo, su bendito limbo. El eterno afán de flotar en la oscuridad absoluta, inamovible, inmortal. Sos un feto. ¿Somos?
Mientras no haya que pensar, va a estar todo bien. Mientras la mediocridad nos sirva de escudo va a estar todo bien. Mientras no nos movamos, ni un sólo milímetro. Mientras me dejés estampar en tu piel la clase de criatura que guardás, que el mundo pueda verla cuando te vean. Y que sepan que vos sos la que le permitió ese estancamiento, ese desperdicio inmundo de dejarse podrir el alma. Que sepan que nos encerraste a todas para no tocarla; nos pusiste etiquetas y nos fuiste dominando (para no molestarla). Que nos hiciste golpe (me dejaste olvidada). Y ya sin torres para ganarte la partida, sin voz para hablarle a la criatura, ni energías para otra guerra... va a estar todo bien
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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.