Hoy he despertado siendo una pelusa en el ombligo, arruga de sábana bajo la mano. Hoy he despertado puteando, al tiempo (por depravado) y a todos mis rostros. Y desayuné puteando, a cada cereal y cada gota (puras e inocentes); Y me vestí puteando, pero para entonces ya no sabía (o no recordaba) y no debía pensarlo.
Volver a la casa a decir eso de "ahora que me sé leída (o me quiero saber)" y no poder pronunciar bien mi nombre. Estúpida, inerte... ¿engripada?
No, es simplemente otro martes de esos de siempre que se me ha colado debajo de la almohada. Nuez que yo sea tan torpe, que lo soy; ni que me olvide de esperarlo a la madrugada
-que lo espero y llega hermoso, nos saludamos y reconocemos-
Es que se me disfraza de pez tranquilo, de lúgubre descanso Se me disfraza de sábado (¿de viernes?) y es entonces que finalmente sí, te veo flotando allá arriba y recuerdo qué rompecabezas armaba
Recaer maldito, martes de dejavu. Maldito, acompañado de palabras que no me pertenecen, que se me enredan y me encojen... Que me traen de regreso a la casa.
0 compradores:
Publicar un comentario
Decime que vendés y te digo cuanto te pago.