Manteniendo una linea de tiempo, la mano duele en lo profundo, antes they burned, y primero fue la espalda. Nos sentamos a vernos destruirnos por error al haber dejado de hacerlo intencionalmente. Quizás uno de estos días nos quebramos el cuello en una escalera de la facu.
Voy a desconectarme, sé que viene el K.O. como alarma de reloj. Lo huelo venir.
Apago las luces, me acomodo y espero. Nada (el olor es muy fuerte). Entonces empieza el resfrío, empieza por quitarme la certeza del apagón, luego la conexión a la realidad.
No, no me detengo, no evalúo. No me interesa cómo termine, me interesa que pase rápido. Luego veremos como arreglamos.
Correr, correr hasta tropezarte y volar lejos, lejos. Correr.
(Pero yo no corro)
Una voz pregunta por mi estado, que porqué tiemblo. Yo parpadeo inútil, no puedo responder. Ellos están lejos, junto con la luz y el suelo y el olor. El olor a pudredumbre y humedad. A tierra fértil.
Recuerdo donde estaba, suelto el hielo y salgo.
Afuera todo sigue como de costumbre, el polvo en el suelo y las colillas en los ceniceros. No me gusta estar afuera (me entierro, quizás el apagón sea entre el olor a tierra húmeda). Por el momento la oscuridad es cómoda.
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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.