12/7/11

Inmune a gripes de otros planetas.

Tan divertida que era la noche, cuando terminaba sin afectar al día, cuando después del día se dormía. Ahora las cosas han cambiado, ahora nisiquiera hay noche o día, caminamos a medias.
Quedamos atrapadas en una historia vieja, una que ha perdido la gracia.

Pero desde aquí nos fuimos acomodando: sacamos insectos y agua, tiramos sobre el techo el abrigo y viajamos saludando vecinos antes de estirar las manos sobre el piano y reírnos mucho. Es un lugar raro.

Otra mandarina, otro día muerto de camino a la ciudad. Mañanas enteras no vividas, todas atrapadas atrás de la vitrina.
La aproximación deja de ser el espacio, no podemos cerrar los ojos y seguir calladas. Reímos frenéticas sin entender nada. Se van apagando las luces una a una, como un pueblo desgastado. Otro cruce de direcciones al papel, otro espacio menos para asesinar (ya no sé si es bueno o malo).

-nada, guardé entre almohadas una alarma-.

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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.