Y es así de simple: parpadeo una vez, el mundo está más claro. Parpadeo dos veces, duelen los huesos. Parpadeo tres veces, alguien me habla. Parpadeo cuatro, cinco, veinte veces, las imágenes se mezclan. Parpadeo otra vez, es de día.
Necesito un helado cubierto con chocolate (o la versión comprensible, necesito supervisión para ver películas). Esta soy yo pidiendo un favor.
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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.