Empezar pataleando, de mala gana y sin energías. Empezar con sueño y sin café, sin compañía. Moverse despacio.
Entre días iluminados hemos escapado sigilosamente al susurro de la realidad. Sabemos que vendrán noches largas y bellas, acompañadas de días igualmente bellos y sus atardeceres llenos de fantasía. Pero tras ellos vendrá lo que siempre viene (y no vamos a querer ser testigos de nosotros mismos).
Tenemos miedo.
Quiero hablar a una sola voz un momento, recordar que existimos como un ser (completo) y que somos observadas, escuchadas, apreciadas, lo-que-sea, como una sola persona. Quiero sentirme como una sola.
Si pudiese compartir, sincerarme y platicar, me quedo sin palabras.
Admito que tengo mucha alegría rodeándome, admito que puedo culpar a un ente (cuya humanidad dudo, pero sería incapaz de admitirselo, insistamos con que es humano). Admito, imposible admitir más que eso, no hay nada mas.
Nos resumimos a energías, un paroxismo positivo y mucho sol. Libertad.
Si, somos libres, ahora corremos.
0 compradores:
Publicar un comentario
Decime que vendés y te digo cuanto te pago.