Sin entender bien cantidades o razones, construimos un ejército. Fuimos recolectando pedazos que parecían nuestros, fuimos coleccionando piezas.
Luego todas en una caja, a moldear como criaturas iguales, cada una de un color y un contexto. Cada una con un humor diferente.
Finalmente las cubrimos con un líquido caliente, que se fusionara con su esencia. Y las colocamos todas en orden, sobre mi, formando mi nuevo rostro.
A la luz pueden ser espejos, miles de pequeños espejos. Reflejan lo que nos des. O pueden mostrar colores, con la luz se alinean y te muestran lo que querrás ver.
Mi nueva máscara respira conmigo, se mueve y es tibia.
Ahora he descubierto que por ella vemos secuencias sobrepuestas, vemos realidades paralelas. Ahora he descubierto que no sólo nos protege, también nos permite ver a través de otras máscaras, máscaras ajenas.
Hace corto tiempo que en ciertos momentos se repiten, como transparencias. Una acción, un movimiento. Lo real como fondo, que distinguimos perfectamente. Y sobre todo, vemos claramente un impulso.
Hemos visto gente saltando con garras asesinas a desangrar, hemos visto cables que se hunden en la piel, hemos visto besos y hemos visto seres desparramarse inútiles por el suelo.
Veo lo que otros sienten, lo que a otros les sucede, y a veces, incluso lo que a mi.
¿Por qué digo todo esto? A vos no te vemos... Pero no sos inmune, eso lo sé.
Nunca reflejé tantos colores, como cuando vos te acercás (a veces te confunde). Pero tu máscara fue construida para evitar cualquier transparencia, cualquier verdad. Encontraremos como sobrepasarla, como destruir tanto misterio.
Ahora toda la luz nos ha llevado a otro punto, encontré señas reales de tu existencia.
Ahora toda casualidad nos marcó el camino, ahora sé qué tengo que hacer con todo esto. Pero no sé cómo, no sé en qué momento.
Ahora sé que la guerra es contra vos.
0 compradores:
Publicar un comentario
Decime que vendés y te digo cuanto te pago.