Sabemos que las que somos no somos todas las que viajamos. Dejaremos acá todas esas cosas malas que encontramos, pero las vamos a ir dejando por la carretera, para que ni en casa las vean; ni al regreso las encontremos.
También pensábamos dejar un par de buenos recuerdos, escondidos en el closet, en las gavetas y bajo la cama, para que nos esperen como luces apagadas.
Y los patos del parque centenario, que con el verano ya hay nuevos y son bellos.Y las cosas que faltan por ver, esas cosas que incluyen nuevas compañías, días bellos...
Quizás algún día podamos volver a disfrutar las esquinas que cruzamos así como disfrutábamos al principio.
Pero sabemos que al irnos no somos las que vinimos, ni seremos las mismas al volver.
Después de todo, es el regreso lo que importa, seguir con el sueño.
Después de todo, es más que la ciudad que imaginamos, y la gente tiene la magia que esperábamos.
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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.