Niño ojos chorreados, manos de tierra y cal. Niño de olvidados rasgos, de piel canela.
Viajé por mas de doce horas para venir a verte, para recordar tu incansable sonrisa, para emborracharme de tus palabras y tus juegos.
Niño patria de asesinos, dedos de azúcar, huesos de piedra. Vine a preguntarte que pasó con el ánima, dónde quedó y por qué no llegó a su destino.
Vine a preguntarte por el viejo de los mares, qué tanto me lo has cuidado.
Vine a ver tus colores en las paredes, tus plantas llenas de vida.
Vine a bailar un rato contigo, a contarte mil historias del otro lado.
Niño tarde de lluvia, niño maquilishuat en flor. Vine a abrazarte desde la otra esquina, a contarte lo que acontece en el infierno; y quienes lo reinan.
Vine a pedirte nuevos deseos, a soñar tardes enteras...
Y a reventar cuetes para las fiestas.
Y cuando el semáforo se tiña de rojo y llegués vos a pedirme una moneda, sabé que voy a mirar al frente y pensar lo mucho que me duele.
Y cuando cerca de metro te vea correr de una vieja caderona con delantal de bolsas, sabé que voy a soltar una lágrima, pero una sola.
Y cuando esté lejos de esta ciudad condenada, y me cruce con vos en el frío, sabé que ahí voy a sonreír entera, pensando en todo lo que no has visto.
0 compradores:
Publicar un comentario
Decime que vendés y te digo cuanto te pago.