Hubo una época, no hace mucho, que no hablaste conmigo por semanas enteras.
Recordás cuando recién te llamé y me dijiste que irías por mi cuando respondí que estaba en la playa....?
Luego de esos días me pasaba lo que ahora, venías a cuidarme.
Como cuando eramos. Aparecías a los pies de la cama y me mirabas por horas.
Me mirabas hasta que llegaba mi padre, hasta que sonaba el teléfono.
Si mi padre venía tarde te acercabas, para que no creyese que estaba sola. ¿Te acordás?
Ahora te diste unas vueltas como entonces, solo que hoy si nos hablamos.
Estas físicamente tan lejos que hasta tu imagen fue borrosa, pero ahí te sentaste. Te imitabas a vos mismo.
Para serte sincera, y como no me dijiste nada, te cuento que no te extraño tanto, pero si vendría bien tu presencia. Por honestidad y por tu silencio, te confieso, que no te quiero como antes, pero te quiero igual.
Solo es por eso. Solo es por que siempre me visitás cuando deliro de la fiebre.