La cosa está así: Perdemos días enteros por cosas sin mucho valor ni antojo.
Nos retorcemos de dolor en vez de atragantarnos con farmaceuticos que nos lo quiten.
No estudiamos y luego lloriqueamos por eso.
Entonces, nos vamos de fiesta, por que quizás así nos damos cuenta que eso de dormir doce horas si es algo nuestro. O de verlo a él y preguntarme de donde salió. Eso de sentarme y esperar...
Quizás si nos vamos de fiesta los dedos de mis pies se pinten de colores. Quizás no.
Pero si vos estás, y con unos cigarros y un suéter, todo estará mejor.
Creo que nos hemos ido quedando sin historias que contar. Lo mas bonito fluye cuando va de mala gana, ahora ya todo pinta azul.
Será que en el fondo es tan fácil aceptar el cambio...? Después de todo, es la patria de Borges.
Un beso para vos, que no leés y que venís a finales de año.