4/4/10

La no Ciudad

El otro lado de Buenos Aires.
Si viajás unos kilómetros, te alejás y te distraés; vas a encontrar árboles, plantaciones, animales.
Sí, hay más que la gran ciudad.
Esto es lo que encontramos al viajar con una nueva ilusión:

Habían personas que se escondían de otras. Calor y sol, luego lluvia y mucho frío. Había mate como siempre.
Encontramos un pueblo donde todos tienen una motocicleta. Las chicas viajan abrazadas unas a otras.
Encontramos un río donde hay peces, y esos peces muerden anzuelos y luego ellos mismos son mordidos.
Encontramos la inspiración, aunque no la trajimos.

Había más, claro, pero los ojos sólo buscaron los rincones donde él no estuviera.
Buscamos en el cielo, viendo el resplandor viejo y conocido que se cuela por las hojas amarillentas.
Horas después entrecerramos los ojos, encontramos a Escorpio y Sagitario, Sirio no se dejó ver.
Horas después pensamos seriamente en dejarnos llevar, que la nueva ilusión nos conquiste.

Sabes, después de todo creo que la nueva ilusión tiene potencial. Pero también tiene los brazos de un fantasma, la risa de otro, los ojos del que escondo para no ver, la gracia de la torpeza. Es una buena ilusión, casi para conquistarnos.
Si te vas me lo robo. Andate, dejame acercarme a otro ser humano.
Quiero ser libre, liberame.
Quiero volar, quiero sonreír, quiero escaparte a ti...

Almendras él si me da plumas, él me da alas. Puede no ser vos, pero es otro.
Y la no ciudad, la nueva ilusión me la mostró, así como me va mostrando los patos del parque Centenario, las risas y atardeceres de Plaza Francia, las calles de San Telmo. Así como me va mostrando su colegio y sus rincones, todos en los que vos no estás ni vas a estar.
Reíte, no queda mas.