Acá todo es. Y como es, es distinto.
Es decir, como es, no es, pero como debería ser, puede ser.

Pero estoy de este lado, y las veo:
Veo altos reflejos que se curvan entre si. Digo tantas vueltas como doy mientras pienso que las daré.
Repito tanto verbo como se me presenta. Escupo las cosas, las voy vomitando, palabra por palabra, por letra, por curva mientras las veo. Vomito desde los ojos, desde atrás, en la cabeza.
Y me dejo hundir por el mate, me dejo arrastrar entre cada pedazo d hoja mientras se resquebrajan, pasar por cada instante y absorber completamente pasado y futuro como uno solo.
"Presenciar" el instante.
Dejarme escupir por lo que me rodea en lugar d escupirla yo. Existir por voluntad y estado de los que me rodean, y no dejar q el estado y voluntad sean por que existo.
No quiero irme. Me pides que me vaya, pero vos mismo me trajiste. Es por ti que estoy, no necesito otro. No soy por un pasado y por un futuro. Pero soy los mismos, manteniéndome al tenerte balance permanente.
Es como si sos la esquina contraria de un círculo. El objeto sin principio ni final. Una bola en cuarta dimensión, así como el círculo sobre el papel.
Me dejo llevar por la magia, hasta comprenderme como partes de miles, unidas por casualidad. Y desaparecer esa casualidad, difundirme al aire. Ser parte del resto.