14/1/10

Zoo Aachen y los animales que empeñaría

Se llama Franz-Josef, Bartbau. Observan desde el frente de su rostro, con los ojos mas pequeños vistos entre tantas majestuosas plumas. A estos les rodean las ojeras y párpados mas grandes, en un desesperado gesto por asustar rivales.

Una abeja africana sobrealimentada, reposa en el suelo huyéndole al frío. Observa incansable lo que le rodea, hinchándose sobre dos veces su tamaño. Blutschnabelweber.



Enfrentándonos a la tenebrosa timidez: el puercoespín africano. De tamaño y belleza inesperados, se refugia con su pareja en lo oscuro de la caja.


Patos = Dieter

Al volar se disfrazan de zorrillos, nada con sus verdes cabezas y collares blancos en la conocida forma. Pero sobre hielo se vuelven torpes niños, sintiendo la profundidad. Son salvajes.

Mara: Conejos sobre crecidos en imitación de canguros taxidermos.


Lejos, junto a unos encorvados bolsajes blancos y un rey negro de tres plumas que se sacude;

hay peculiares kiwis rosados.



Nutrias, llaman como pollos, mientras se acercan con sus bear-like rostros. Sus pequeñas orejas se disparan cuando su cola de pescado sin escamas se sacude al alejarse río arriba.


Perros de pradera de cola negra. Se presentan mientras susurran entre sí. Roedores besándose se reconocen al cavar en la nieve. Y tras pocos pasos, se bañan en la fría magia, recordándome a ardillas rojas.