3/9/11

Regina y el sol

Pequeñas agujas que se clavan una a una desde adentro. Estúpido dolor de estómago (claro, si no comiste nada). Cuidarse un poco y buscar comida, aunque sea peor al principio.
Agujas no tan pequeñas, hirviendo que atraviesan toda la tripa. Maldita sea.

Una noche de corrido por alguna cosa incomprensible que no te contaste todavía. Una manía nueva que nace de a poquitos, mientras reconoce terreno. Un miedo impertinente que no te deja respirar.
Escapar con aire, escapar por aire ajeno.

Y que la mañana aparezca desde abajo, mezclada con el púrpura de la madrugada. Que se anuncie con sol y tranquila, como un sábado orgulloso de pertenecer al fin de semana.
Desayunar en compañía de Regina, mientras Samuel y Pedro aún duermen (tiempo de mover los libros y darles comida, es día nuevo).

...la memoria de la cámara, precio caro que hay que pagar.
(No, yo soy quien cobra.)

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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.