Despertarse para preparar todo, de eso se trata.
Tenemos claro que son años los que llevás atrapada en estos días; días de sol y sombra.
Pero vas dejando de hablar en plural, regresa la descriptiva.
Cerrar las ventanas, sentarte frente al balcón (no en) y encender un cigarro.
Frente a ti, lo necesario: paredes altas, lejos y cerca, que consigo llevan manchas transparentes, rejas y seres verdes que se trepan desde y hacia.
Desde arriba, lo bello: "goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro".
A tu lado, lo importante: el mate, el cigarro y Pelusa (ya en estos medios olvidada) que observa lo que tus ojos.
Desde tus rodillas, lo sublime: jazz.
Ya era hora criaturita, que te dejaras llevar.
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Decime que vendés y te digo cuanto te pago.