Las pequeñas cosas afectan. Querrás o no.
Si vas caminando sin molestar a nadie y mirás un edificio fijamente y un tipo te dice "¿Necesitás algo, hippie?" ... te altera.
Y claro, si tenés un mal día y el viento fresco te da en la cara justo antes de que un tipo guapo en bicicleta te pase saludando de lejos, te afecta.
Pero no hablo de esas pequeñas cosas. Hablo de las otras pequeñas cosas, las que no vemos.
Como un collar que desaparece de tu escritorio y la chica que intentaste besar anoche ahora lo usa. O esa persona que entró a tu cuarto cuando no estabas y no movió nada, pero estuvo ahí.
Esas pequeñas cosas que se supone no se relacionan con nosotros, pero imparten su pedacito. Como todas las demás.
Y hoy, de una en especial. Él, el extraño, movió su pie contra el mio, justo cuando yo moría de calor.
No supe ni que pensar. Ni siquiera sé si ya pensé al respecto.
Algo malo está pasando, quizás es la soledad que me hace imaginar cosas, o la autoestima baja que quiere levantarse sola. No sé. Quizás es como se planeó y una casualidad que no afectó a nadie. Pero esa pequeña cosa no la puedo ver, y me esta afectando al punto que hablo de una y no de varias de nosotras.
Espero que cuando vuelva todo siga igual. Y que el que quiero venga pronto. O con que venga basta. Venite.