Tercera vez que la desesperación nos lleva al punto de quiebre. Valgan los anglicismos mal colocados.
Pero hoy, hoy escapamos dejándola encerrada. Nos acompañamos de un licuado de manzana y de un par de audífonos. Caminamos nuestras cuadras y tras pasar el parque el primer sitio que nos cobijó fue el que guardó nuestro secreto hasta la hora de pagar por ello.
Al final es un día mas que tachamos en el calendario.
Esperamos estos se acaben pronto, con todo y su humedad.