3/11/09

Y no es porque las cosas pasen! (pero igual pasan)

Que iba a hacer aquella, huyéndole a tantos nombres y escondiendo tantos rostros; que si alguien le decía algo nuevo, una desconocida frase, era lógico que se asustara.
Que iba a hacer, se paró, y como previamente se le había solicitado, se acercó al micrófono para entonar conocida melodía.
Él la veía como quien busca bajo el árbol cual será su regalo; como quien intenta distinguir en un envoltorio a quien realmente le pertenece.
Ella no lo veía, mas bien esquivaba verlo, solo por evitar que luego le resultase conocido, para no huirle, no esconderlo.

Intentó repetidamente mover la rodilla, quizás encontrar el ritmo, no perderse en la canción. Intentó repetidamente escucharse, saberse ahí, mas allá de los nombres y rostros, mas allá de todo el escenario con sus luces y sus ruidos. Pero repetidamente se supo lejos, a miles de kilómetros del escenario, muchas calles, sombras y pasos. Se supo adelantada en los días, estancada en una fantasía perteneciente al futuro inminente. Se supo soñando con varios días distintos, pero para cuando sus labios se juntaron de nuevo en el silencio, olvidó el tiempo.

Buscó rostro conocido, busco nombre conocido, y encontrando el único nuevo, supuso por este lo incorrecto, lo contrario y se dejó deslizar hasta su trago verde resplandeciente, para colocarse en su huida donde pudiese reconocer a todos menos a si misma.